Location: Places >> North America >> ★ Abya Yala ☼ Amerindia : Indigenous Movement, Languages and Cultures
Login for full access to Couchsurfing Groups. Not a member yet? Join our community!

Los indígenas nasa, acorralados en la guerra sucia de Colombia
Posted August 13th, 2012 - 12:13 am by from Castellon de la Plana, Spain (Permalink)
Los indígenas nasa, acorralados en la guerra del narco-Estado racista de Colombia y sus ramificaciones paramilitares y guerrilleras.

http://es-us.noticias.yahoo.com/los-ind-genas-nasa-acorralados-en-la-guerra-162618822.html

BOGOTA (AP) — Pocas comunidades, como los indígenas nasa del Cauca, representan mejor a un grupo étnico que se encuentra en riesgo de perder su cultura ancestral al encontrarse desde hace más de 30 años en medio de un conflicto armado del que no se sienten parte.

Pero pocos, como ellos, han tenido el valor de enfrentarse a la guerrilla y el Ejército, armados de unos bastones, con el argumento de que no quieren a ningún actor armado en su territorio.

Durante tres décadas las poblaciones donde habitan unos 100.000 nasa, montañas del norte del Cauca, han resistido más de 600 ataques y hostigamientos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC y de otros grupos guerrilleros.

La sola pugna dejó, entre 2000 y 2008 con las FARC, unos 80 dirigentes asesinados por oponerse a la autoridad que ese grupo guerrillero intenta imponer en el territorio de los nasa, según denunció en abril de 2009, en una asamblea realizada en el resguardo de La María, la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, Xhab Wala Kiwe en idioma nasa.

El pueblo más afectado por los ataques ha sido Toribío, que ha sido semidestruido cinco veces por diferentes grupos rebeldes. Toribío se encuentra en medio de un macizo montañoso, a unos 120 kilómetros de Popayán, capital de la provincia del Cauca. En el área urbana y en más de 50 veredas habitan unas 35.000 personas, el 97% indígenas nasa, según datos de la alcaldía municipal.

Para las FARC, las montañas y cañones del norte y oriente de departamento del Cauca, donde los indígenas tienen sus casas y cultivos dispersos en las laderas, les permiten comunicarse con cinco departamentos a través de una intrincada telaraña de carreteras sin pavimentar y de trochas para mulas. También se aprovechan de productos agrícolas cultivados por ellos para alimentar a cientos de combatientes y camuflarse entre los civiles.

El Ejército, que está obligado por la Constitución a guardar el orden en toda la nación, incluyendo a los territorios indígenas, cree que las FARC usan esta cadena montañosa como un corredor hacia el Pacífico para sacar drogas ilícitas.

Durante mis recorridos por el norte del Cauca he observado cultivos de coca e invernaderos de semilla de marihuana muy cerca de las casas de los indígenas.

Los indígenas del cabildo de Miranda dicen que son cultivos de subsistencia dada la pobreza en la que viven. Las autoridades, además, han permitido mantener hasta 50 matas de coca por familia para propósitos medicinales y espirituales.

Una investigación de la asociación de cabildos determinó que los cultivos de coca en esa zona pasaron de 10 hectáreas en 1999 a 50 hectáreas en 2007. Miembros de la comunidad dicen que los cultivos han aumentado progresivamente promovidos por "blancos" que les prestan dinero a los indígenas y les compran la hoja de coca.

Hace unos tres años, por ejemplo, el cabildo de Jambaló, otro territorio ubicado en las montañas del norte del Cauca, organizaron una jornada de trabajo colectivo, llamada 'minga', para erradicar algunos laboratorios artesanales donde procesaban la coca en varias veredas de la zona, según comunicados de la época de ese cabildo.

Los indígenas desmontaron estos laboratorios, llamados 'cocinas', y días después denunciaron amenazas contra algunos de los líderes de la jornada.

Fuera del abandono del estado, el cultivo de coca, la presencia histórica de grupos guerrilleros, y el reclutamiento de jóvenes indígenas por parte de la guerrilla, el problema involucra un ingrediente que es el corazón de la guerra: la lucha por mantener su tierra y por quién gobierna el territorio que habitan.

"Por la tierra, los indios nos hacemos matar", dicen en talleres y asambleas que realizan durante todo el año las 19 organizaciones que conforman la asociación de cabildos.

El reclamo por conservar las tierras y el derecho a gobernarse y ejercer justicia de acuerdo con sus leyes ancestrales los motivó a crear, en 1972, el Consejo Regional Indígena del Cauca.

Fue, entonces, cuando empezaron las disputas con las FARC y otros grupos armados.

En las décadas 70 y 80, las comunidades indígenas del centro y norte invadieron grandes haciendas, la mayoría de ellas de propiedad de familias notables de Popayán, capital de la provincia caucana.

Según los datos del Consejo Regional Indígena, más de 70 indígenas murieron en esas luchas. Ellos justifican la invasión de tierras, que llaman recuperación, porque fueron despojados de ellas en cuatro siglos de engaños y presiones.

Cuando nace un niño, su madre, especialmente en las veredas más apartadas, entierra la placenta y el cordón umbilical porque considera que así se crea un vínculo indisoluble con la tierra, la que defenderá cuando crezca con su propia vida si es necesario.

Tan fuerte es su determinación porque se respete su autonomía que los himnos de su pueblo contienen alusiones como "Pa' delante compañeros, dispuestos a resistir. Defender nuestros derechos, así nos toque morir".

Los niños aprenden estos cantos antes de ir a la escuela. Sus madres los amamantan mientras participan en asambleas. Es común ver a los niños luciendo los distintivos de la organización indígena. Así se forjan los futuros guardias y líderes de sus respectivos resguardos.

Para pedir respeto a sus tierras y autonomía, los indígenas han tratado de dialogar con las FARC desde 1984. En esa época, una delegación de indígenas fue a Casa Verde, zona montañosa del centro del país, donde entonces vivía la cúpula de la guerrilla durante los fallidos diálogos de paz de la época.

Entonces, los líderes reclamaron por atropellos que sus hombres cometían y exigieron respeto a sus autoridades y a su territorio.

En marzo siete de 2009, los nasa iniciaron un intercambio de mensajes con Alfonso Cano, ex jefe de las FARC abatido en 2011, a raíz de amenazas y de acusaciones de alinearse con el Estado y, especialmente, por el asesinato de ocho indígenas awa, al sur del país, en febrero de 2009.

Las FARC reconocieron públicamente las muertes con el argumento de que los indígenas eran informantes del Ejército.

En abril de 2012, los nasa le escribieron a alias Timochenko, jefe actual de esa guerrilla, pidiendo hablar. "Tal diálogo es más urgente a medida que el conflicto se intensifica en nuestra región... Le solicitamos que nos haga una aclaración importante sobre la política de su organización hacia nosotros".

Luego, los indígenas pidieron a Timochenko, en una carta de 15 de julio, que se fueran: "Salgan de los territorios indígenas del Cauca. Aléjense de los sitios poblados y de vivienda. No ataquen más a la población civil. No realicen más ataques que con toda seguridad van a afectar a la población civil aunque pretendan atacar solo a la fuerza pública".

Timochenko respondió el pasado 20 de julio diciendo: "Si en Colombia cesan las operaciones militares, bombardeos y ametrallamientos, desplazamientos forzados, despojo de la tierra, crímenes contra el pueblo e impunidad... no tendrá sentido la existencia de las guerrillas. Si el Ejército, la Policía y los paramilitares salen del Cauca, si termina su guerra contra indígenas, campesinos, mineros y pueblo en general, nosotros no tendremos problemas para salir también".

Como las FARC y el Ejército combaten en el norte del Cauca, los nasa han creado un complejo sistema que les permite resistir durante meses el asedio de la guerra y regresar a sus casas y cultivos apenas terminen los combates.

Acuden a los llamados "lugares de asamblea permanente". Hay docenas de estos sitios dispersos en las montañas. Son lugares convenidos con anticipación de manera que cuando comienzan los enfrentamientos, los nasa de las veredas afectadas corren hacia estos lugares. Llevan comida para varios días. Rodean el lugar con banderas blancas, les hace un llamado a los actores armados para que no combatan en las vecindades, y allí permanecen hasta que cesan las hostilidades.

El mecanismo tiene sus riesgos pero los nasa están dispuestos a correrlos.

Para la guerra irregular que desarrollan las FARC, estas montañas son ideales. Durante los ocho años del gobierno del presidente Alvaro Uribe Vélez esa guerrilla resistió varias ofensivas de grupos elite, tanquetas y helicópteros.

Luego, los insurgentes cambiaron su estrategia, se distribuyeron en grupos más pequeños y reanudaron los ataques que desembocaron en la situación que hoy tiene en una mesa de negociación a los indígenas y al Gobierno.

Desde hace un año, las FARC intensificaron los ataques en Toribío. En julio de 2011 hicieron estallar un carro bomba cerca de un cuartel de policía. Un policía y cuatro civiles murieron, más de 100 civiles quedaron heridos y 640 casas resultaron averiadas, según datos de la Personería municipal.

En la madrugada del seis de julio de 2012, las FARC iniciaron una ofensiva contra el cuartel de Policía de Toribío, ubicado a una cuadra del parque principal del pueblo. La población civil fue la principal víctima de los ataques hechos con granadas y morteros artesanales fabricados por los guerrilleros.

Los proyectiles se denominan "tatucos" y casi siempre fallan el blanco por decenas de metros.

Dos días después uno de esos "tatucos" cayó hacia las 10:30 de la mañana en un centro médico administrado por los indígenas. La explosión le destrozó las piernas a la jefa de enfermeras, Helena Briceño, que no es indígena. Otras cuatro enfermeras resultaron heridas, según la asociación de cabildos.

Los indígenas revivieron, una semana después de los ataques, una antigua exigencia hecha a "todos los actores armados", incluido Ejército y Policía: salgan de sus resguardos, que es como se conoce a los terrenos asignados a los indígenas por la Corona española durante la Colonia. Y les dieron un ultimátum.

Vencido el plazo, cientos de ellos, la mayoría jóvenes, desarmaron las trincheras de la policía en las calles de Toribío, y desalojaron a los soldados que custodian las torres de telefonía móvil en el cerro Berlín, un lugar sagrado para los nasa ubicado en las afueras del pueblo.

Al día siguiente, el Ejército volvió y como resultado, 26 indígenas resultaron heridos en los enfrentamientos, según el Consejo Regional. El Ejército no reportó heridos en sus filas pero la foto de uno de los militares, llorando, apareció en los periódicos y telenoticieros del país.

La Defensoría del Pueblo reportó cinco heridos. Ninguno padecía de heridas de bala.

Según el gobernador del resguardo de Toribío, Marcos Yule Yatacué, que es también un investigador de la cultura nasa, ese cerro es reconocido por los the'wala, o médicos tradicionales indígenas, como un centro de reunión de espíritus del agua y un lugar donde sus antepasados hacían rituales para evitar que la violencia llegara a ese territorio.

Los ánimos se caldearon aún más el 18 de julio. Ese día, soldados de la Brigada 29 mataron al indígena nasa Fabián Guetio, de 20 años, por no atender una voz de 'alto' en un retén del vecino municipio de Caldono, según el Consejo Regional.

El alcalde de Caldono había dicho a la AP que Guetio no era un indígena sino un "campesino".

La Guardia Indígena destruyó algunas de las trincheras del Ejército y capturó a tres guerrilleros que resultaron ser indígenas. Los rebeldes fueron sometidos a juicio por las autoridades del resguardo. Dos de los insurgentes fueron condenados a recibir 30 latigazos y el tercero, por ser menor de edad, a una pena de diez latigazos. Luego del castigo, que los indígenas llaman "remedio", los guerrilleros fueron entregados a las respectivas familias para que se hicieran cargo de ellos.

Fue entonces cuando el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y los indígenas iniciaron una mesa de diálogo que está sesionando en Popayán. El miércoles hubo una reunión con el Ministro del Interior, Federico Renjifo, con delegados de la asociación de cabildos y se espera que el presidente Santos vaya al lugar el martes.

La posición del gobierno es de talante conciliador al abrir el diálogo con los indígenas, pero firme al decir que no cederá ante las presiones de desmilitarizar la zona. "Hemos conocido los temas que los indígenas quieren debatir y vamos a ir buscando sus acuerdos", dijo Renjifo al diario El Tiempo.

Las peticiones de los indígenas incluyen la salida del Ejército de sus tierras y que no sean estigmatizados como guerrilleros; petición a la que hizo eco Renjifo, según ese diario.

Así las cosas, lograr acuerdos entre el Gobierno y los nasa no será un tema sencillo pues como dice Eibar Fernández Chocué, un dirigente nasa del resguardo de Jambaló, "un indio sin tierra no es nadie".

------------------

* José Navia es periodista y profesor de la Universidad del Rosario de Bogotá.

Posted August 19th, 2012 - 3:35 am by from Castellon de la Plana, Spain (Permalink)
QUÉ COBARDES SON LOS ACTORES ARMADOS EN COLOMBIA

http://blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/227711

Por estos días cuando las comunidades y los pueblos cansados de los abusos y mentiras, nuevamente se levantan contra las injusticias y exigen simplemente respeto, la crueldad y el miedo vuelven a manifestarse en las acciones de los enemigos de la vida que se ensañan con los humildes, con los sabios, con los dignos.

Lisandro Tenorio, originario de la vereda Potrerito – Toribío, tierra sagrada del Cerro Mayor. Sabio, consejero y guía del Pueblo Nasa, fue asesinado en la tarde del domingo por dos hombres armados, que llegaron hasta su casa en la vereda El Pílamo del resguardo de López Adentro – Caloto - Cauca. El mayor Lisandro llegaba del río, estaba realizando un ritual de limpieza a un comunero, estaba comunicándose con los espíritus que seguramente le anunciaron su partida de este entorno. Llegó a la casa a las 3 de la tarde, almorzó y se dispuso a salir hacia Santander de Quilichao donde se había comprometido a armonizar (limpieza espiritual) a unos enfermos, estaba alistando las plantas y el fresco (mezcla de las plantas medicinales). “Vi que dos hombres llegaron por el lado de la cocina, llegaron al lado del patio donde mi papá estaba. Le dijeron que lo mataban porque él no les colaboraba e inmediatamente le dispararon en la cabeza. Vi cuando mi papá cayó con las manos extendidas en el suelo y las dos personas se fueron corriendo”, manifestó entre lágrimas su hija María Delia.

En el Pueblo Nasa los The Wala (médicos tradicionales) son los guías, los que abren y muestran el camino; protegen, aconsejan y orientan. Son los encargados de mantener el equilibrio y la armonía con los espíritus de la Madre Naturaleza y nosotros sus hijos. Son quienes interpretan las señas (manifestaciones corporales y de la naturaleza), los mensajes de los espíritus y los transmiten.

Asesinar a un The Wala, a un sabio, es un desafío cobarde a la dignidad y a la vida. Es ensañarse contra un anciano, un mayor indefenso imponiendo la fuerza de las armas ante la sabiduría y la conciencia. Es un claro acto de incapacidad y cobardía.

El mayor Lisandro, al igual que su hijo Gerardo quien también es “The Wala”, está amenazado desde hace varios meses. “La guerrilla y el ejército. Los dos nos han amenazado, nos han dicho que iban a acabar con los brujos que no les colaboraban. Aquí han venido los milicianos a que les hagamos rituales para protegerlos del peligro. Yo siempre les digo que el peligro que tienen es la mala decisión que han tomado… ese no es el camino muchachos, cuando recapaciten y decidan volver al camino de la comunidad acogiendo las orientaciones del cabildo, aquí los estaré esperando para ayudarlos… Sé que eso no les ha gustado y se han ido muy molestos” dijo el mayor Gerardo. “A mi papá y a mi, desde hace dos años, la guerrilla nos ha prohibido subir a Toribío. Nosotros siempre hemos acompañado la Guardia Indígena desde lo espiritual por eso nos amenazaron. Sin embargo hemos seguido orientando a las comunidades, las autoridades, la guardia y los líderes porque es la misión que nos ha encomendado la Madre Naturaleza. Por eso mataron a mi papá y seguramente me matarán a mí, pero como decía mi padre: el día que la Madre Naturaleza me llame me encontrarán haciendo lo que los espíritus me han encomendado y con la única defensa que tenemos los The Wala, la hoja sagrada de coca y las plantas en la Yaja (bolso - jigra)” continuó.

Lisandro Tenorio inició el trabajo en los años 70 cuando se empezó a conformar el CRIC y los cabildos indígenas, estos inicios fueron también muy duros, en estos tiempos los indígenas eran utilizados por los partidos políticos tradicionales para que solo votaran por los candidatos liberales o conservadores. El mayor Lisandro fue uno de los primeros gobernadores del cabildo de Toribío, empezó como Alguacil Mayor, con el apoyo y orientación de Cristóbal Secue, su cuñado también líder de este territorio. Se destacó por su gran responsabilidad y compromiso, por esta razón lo reconocieron como el mejor guardián cívico en un congreso realizado en Toribío en el año 81. Luego de estar en el cabildo se mantuvo en la comunidad de Potrerito como consejero de las autoridades y como The Wala, guía espiritual del Pueblo Nasa.

“Sena Wèt We`t Finzewà, es la misión de nosotros como The Wala, quiere decir defender el territorio, proteger la vida, mantener la armonía, servir a quien lo necesita y especialmente orientar a los niños. Esa misión era la que cumplía mi papá con los que lo necesitaban, seguramente a quienes les defendió la vida, fueron los que se la quitaron. Me dio mucha tristeza que mi papá se haya ido de esa manera, aunque ya sabíamos que uno de los dos se iba a ir, porque hace cuatro meses las amenazas estaban muy fuertes y nos sentíamos sin salida, yo me había ido a acompañar la comunidad que había salido al encuentro de La María Piendamo y mi papá quedó encargado de cuidar el territorio”, manifestó su hijo el Mayor Gerardo.

Luego continuó su relato diciendo “Al regresarme de La María Piendamó, el reflejo del rayo al lado izquierdo me indicó que mi papá ya había partido a otro espacio, cuando llegué a la casa al ver su sangre mezclándose con la Madre Tierra, armonicé su cuerpo y su espíritu con un ritual especial de limpieza para apaciguar los espíritus que estaban molestos y abrir el camino para el regreso de mi papá al seno de la Madre Tierra. Nosotros somos parte de la Madre Tierra, nuestro cuerpo es la ofrenda por eso tenemos que irnos limpios”

Nuestro territorio se desarmoniza cuando asesinan a nuestro pueblo y cuando explotan a la Madre Tierra. Pero la resistencia y la conciencia del Pueblo Nasa han permitido seguir con la defensa de la vida toda. Los que cometieron el asesinato del Mayor Lisandro, no le hacen daño solamente a su familia sino a todo el Pueblo Nasa. Exigimos que se investigue y se castigue a los asesinos de nuestro guía espiritual. La muerte venga de donde venga y la destrucción de la Madre Tierra son el despojo de los pueblos indígenas, campesinos y afros, donde los que se benefician son las grandes transnacionales.

Los grupos armados están desarmados de razones, sus acciones no tienen fundamentos ni justificación alguna. Sus instrumentos son las amenazas, los señalamientos y la muerte. El miedo que sienten ante la verdad y la conciencia lo expresan con hechos de crueldad, asesinando sabios, violando mujeres, sometiendo niños. Que cobardes son los actores de la guerra.

Para los pueblos indígenas y entre ellos los nasas, la muerte es simplemente el paso al espacio de la vida espiritual donde se sigue sin cansancio el trabajo con la comunidad. Por eso la decisión es que el Mayor Lisandro se rencuentre con la Madre Tierra en la zona plana de la comunidad de López Adentro, cerca a los cañaduzales para seguir atento y vigilante de las acciones promovidas por los industriales y los grupos armados en contra de la comunidad y de la vida. Así como el mayor Lisandro, también las comunidades seguimos vigilantes, atentos sin cansarnos, ni rendirnos. Exigiendo respeto por los pueblos dignos.

Posted October 14th, 2012 - 7:34 pm by from Castellon de la Plana, Spain (Permalink)
BBC News Latin America & Caribbean
13 October 2012 Last updated at 00:36 GMT
Colombia apology for devastation in Amazon rubber boom

Colombia's president has apologised to indigenous communities in the Amazon for deaths and destruction caused by the rubber boom around 100 years ago.

Backed by Colombia's government, a Peruvian firm tapped rubber from 1912 to 1929 near La Chorrera in the south.

Up 100,000 people were killed and communities devastated, according to indigenous leaders.

President Juan Manuel Santos asked for forgiveness "for all the dead and their orphans".

He apologised "in the name of a company, a government".

Mr Santos said that in pursuit of progress, the government of the day "failed to understand the importance of safeguarding each indigenous person and culture as an essential part of a society we now understand as multi-ethnic and multicultural."
Torture and mutilation

Rubber barons in the Amazon carried out horrendous human rights abuses, first documented by British diplomat Roger Casement in 1912.

These included forced labour, slavery, torture and mutilation, says the BBC's Arturo Wallace in Colombia.

The apology was issued on the day Latin Americans mark the beginning of Spanish colonisation.

The Day of the Race, as the date is known in the region, commemorates the arrival of Christopher Columbus on the continent on 12 October 1492.

The president named nine indigenous peoples who were decimated by the rubber-tapping project of Julio Cesar Arana, a controversial Peruvian entrepreneur and politician.

"It is essential to contribute towards healing the wounds inflicted on your lives and in the memory of our nation," he said.

President Santos vowed that such abuses would never happen again.

The Colombian government recognises 87 indigenous groups but the Colombian Indigenous Organisation, OIC says there are 102.

Up to one-third of them face extinction because of the armed conflict and forced displacement.

BBC